En los
últimos años hemos asistido a una auténtica eclosión de proyectos en Internet, ahora
en decaída. Cada proyecto por cuanto tiene de creación de contenidos puede -o debería
al menos- ser considerado como un proyecto editorial en sí mismo, sea cuál sea su
objetivo, naturaleza o creador. Siendo así, es de recibo destacar el poco dinamismo en
Internet de las editoriales tradicionales, entendiendo por tradicionales, entendiendo por
tradicionales las que basan su negocio en edición en formato papel.
¿Qué causa dicha
inapetencia del mundo editorial tradicional por los proyectos digitales? Sin duda la falta
a menudo de esquemas de negocio claros para los contenidos en Internet, la reducida
capacidad tecnológica para digitalizar los contenidos, y la falta de estándares
universalmente aceptados para la transmisión multimedial de contenidos lo han
dificultado. Cabe pensar que en los próximos años, una vez hayamos superado la fase
actual de autofagia de los proyectos-e, asistiremos a una mayor proliferación.
La importancia de los
contenidos digitales es especialmente manifiesta para el ámbito educativo. Dicha
importancia radica en la necesidad de acceder rápidamente a información y manipularla
eficazmente. Ello es así en las distintas fases del proceso educativo: en la preparación
de materiales y sesiones docentes como material de referencia y consulta, durante la
realización en sí misma de las sesiones formativas como material de soporte, y también
con posterioridad en la revisión y aprendizaje por parte del alumnado como material de
consulta.
La importancia
de los contenidos digitales en el ámbito
educativo radica en la necesidad de acceder rápidamente a
información y manipularla eficazmente. |
Todo ello es así tanto en
el ámbito de la educación primaria y secundaria como en la superior, aunque en los
primeros casos es especialmente relevante como material de soporte y referencia, mientras
que en la formación superior toma mayor relevancia como material de consulta. Como
mínimo es así de acuerdo con los contenidos digitales que existen actualmente.
Pero vayamos por partes. En
lo que se refiere al material curricular es dónde se aprecia la mayor laguna digital,
seguramente por el temor a la pérdida en el que es sin duda uno de los mayores pasteles
editoriales. Son pocos los casos en que los sistemas educativos promueven la creación de
contenidos en formato digital, y menos aún con carácter curricular. Algunos ejemplos los
encontramos en redes públicas de educación primaria y secundaria, que promueven la
realización puntual de material que podríamos considerar curricular. En el ámbito
universitario brilla por su total ausencia, con algunas excepciones honrosas como el caso
de Cervantes Virtual y de Lluís Vives (que agrupa servicios de publicaciones
universitarias), ambas bibliotecas virtuales de publicaciones universitarias. Las
principales oportunidades aquí recaerán no tanto en formatos web como en formatos de
libro electrónico.
Por su parte, en lo
referente a materiales de referencia, soporte y consulta, es dónde seguramente más se
hayan desarrollado proyectos, a buen seguro gracias a su aplicación a entornos
profesionales más allá de los educativos. Así, si consideramos materiales universales
como los enciclopédicos nos encontramos con proyectos (léase obras) como Enciclonet en castellano, Britannica.com en inglés, o Grec.net en catalán. Precisamente, el caso de Enciclonet
es un buen producto que no está desarrollado por una editorial tradicional, sino que
siempre ha sido ya digital (CD-ROM e Internet). A aprender tendrán los editores
tradicionales.
Especialmente los dos
últimos suponen, por sus características, plataformas de información únicas, dado que
permiten el acceso simultáneo a fuentes de conocimiento universal en un solo resultado de
búsqueda siempre con una enciclopedia como tronco vertebral central (en Britannica.com se
agregan al resultado webs de Internet, artículos de prensa e incluso una agenda de actos
casi mundial, mientras que Grec.net agrega webs, noticias de actualidad de los últimos
años, fotografías y un fondo de libros).
En ámbitos más
específicos nos encontramos algunos en los que los editores tradicionales también han
tenido un papel relevante, como son los casos de los recursos digitales lingüísticos y
recursos del mundo jurídico. En el ámbito lingüístico sin embargo, dichos recursos a
menudo están dispersos, y así nos encontramos con diccionarios de la lengua y
multilingües en Diccionarios.com, sistemas de
traducción inteligente en la Universidad de Alicante, y
muchos otros recursos lingüísticos en todas las lenguas del mundo en www.yourdictionary.com.
Un ámbito específico de
especial relevancia y éxito es el jurídico, dónde el pago por los contenidos está en
el orden del día, a diferencia de otros campos. Incluso editoriales tan tradicionales
como Aranzadi o Bosch,
han tenido éxito en la elaboración de contenidos en formato digital. Seguramente es uno
de los sectores de mayor éxito de los "tradicionales". Pero también aquí los
sólo virtuales han triunfado de momento, como es el caso de vlex.com.
En conclusión, la
adaptación del mundo editorial tradicional a las nuevas tecnologías es lenta, y para su
éxito los editores deben contemplar algunos retos como la especialización en contenidos
únicos, la integración de los contenidos en búsquedas cruzadas para facilitar su
acceso, la máxima calidad y prestigio de marca, encontrar un modelo de ingresos que la
haga viable, y asegurar a su vez un proceso eficiente de actualización de los contenidos,
todo ello a la vez que se digitalizan los contenidos y se persiguen las necesarias
sinergias con las actividades offline, o sea, evitar que se dupliquen procesos e integrar
contenidos en una única base de datos para Internet que para la actividad tradicional.
Publicat a: Educaweb.com. |